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viernes, 14 de agosto de 2009

Dawn Eden sobre Chesterton

Como me convertí en la Católica que yo era — Parte 16

[…] Pero había una cosa sobre el Cristianismo que me atraía incluso cuando sentía que la fe estaba fuera de mi alcance. Era la idea de que el Cristianismo podía producir a alguien como G.K. Chesterton.

Volviendo a Diciembre de 1995, mientras estaba realizando una entrevista telefónica con Ben Eshbach, líder de la banda de rock Sugarplastic. Le pregunte qué estaba leyendo en ese entonces. Su respuesta fue “El Hombre que fue Jueves” de Chesterton.

Le nombre G.K. Chesterton significaba nada para mi. Asumí que era un autor pintoresco y cómico de novelas británicas, como P.G. Wodehouse.

Compré “El Hombre que fue Jueves” solo por curiosidad y quede fascinada. Siendo fanática de Lewis Carrol desde la infancia, quede instantáneamente absorbida por los giros y lo surrealista de los temas, especialmente con los modos juguetones que ponía alrededor de los héroes y villanos.

Pronto, yo estaba agarrando todo lo que podía encontrar de Chesterton — Ortodoxia, Herejes, Las Controversias con Blatchford, El Napoleon de Notting Hill, y La Esfera y la Cruz — así como la biografía escrita por Maisie Ward sobre él. Estaba también escribiéndole e-mail’s a Dale Ahlquist, presidente de la Sociedad Estadounidense Chetertoniana, via la página de la organización. Creo que mi correspondencia tenia que ver con la mención en La Esfera y la Cruz del nefasto "Dr. Hertz," de quien sospechaba era una referencia al hermano de mi bisabuelo, J.H. Hertz, Rabino Jefe del imperio Británico durante la época de Chesterton. Me perturbaba que un autor que me gustaba tanto tomara el nombre Hertz en vano. (Ahlquist no cree que Chesterton quisiera difamar al rabino.)

Leyendo a Chesterton, me choco por primera vez el pensar que había algo excitante sobre el Cristianismo. Hasta entonces, yo había sido políticamente liberal y pensaba que los Cristianos, aparte de mi mama, eran una masa sin rostro de blancos de tipo Mayoritario Moral que controlaban el mundo. Yo quería ser una rebelde, y al definirme a mi misma parte de ello era el no ser Cristiana. Chesterton me sugirió que era de la otra forma; Los Cristianos eran los verdaderos rebeldes.

Como digo, Chesterton me sugirió eso a mi, plantando la idea en mi cabeza, pero el creerla era otro asunto, […]

Extracto sacado y traducido del Blog de Dawn Eden

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