Peter Maurin

Peter Maurin fundó junto a Dorothy Day el moevimiento del Trabajador Católico en Estados Unidos. Sus Ensayos Simples (o Ensayos Fáciles) son una muestra de poesía, ingenio y tradución católica.

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miércoles, 29 de junio de 2011

Graham Greene - Biografía, Libros, Ensayos, Críticas y comentarios

jueves, 24 de diciembre de 2009

El Cónsul Honorario - The Honorary Consul


Graham Greene sobre “The Honorary Consul”:

 
El origen de mi siguiente novela, "The Honorary Consul", escrita entre 1970 y 1973, yace en la cueva del inconsciente. Tuve un sueño sobre un embajador norteamericano - a quien le iba bien con las mujeres y era un buen jugador de tenis a quien encontré en un bar - pero en mi sueño no había ningún secuestro, ni guerrilleros, ninguna identidad equivocada, nada para identificarlo con "The Honorary Consul" excepto el hecho que el sueño estuvo alojado de forma inexplicable en mi cabeza durante meses, las figuras de Charlie Fortnum y el Doctor Plarr se acercaron alrededor del embajador sin importancia de mi sueño y silenciosamente lo liquidaron.
… "The Honorary Consul" fue una de las novelas que encontré más difícil de escribir. En mi experiencia, después de unos meses, un autor por lo general siente que su novela toma el control. Hubo un paseo que iba incrementando la velocidad del avión a lo largo de la pista de aterrizaje y despegue, entonces comienza el lento levantamiento y usted siente que las ruedas no tocan más el suelo. Pero con "The Honorary Consul" fue sólo en el último capítulo que me encontré por fin en la libertad del aire. Ahora cuando leí el libro otra vez tuve la impresión que debo haber estado dormitando en los controles, ya que el avión se había aficionado al aire en la misma primera página cuando el Doctor Plarr estuvo de pie de noche en el pequeño puerto "entre los carriles y grúas amarillas, " como yo podría haberlo observado años antes mientras miraba fijamente a través de la oscuridad en la misma escena de la cubierta del barco de Asunción y el pasajero a quien yo había identificado como a un contrabandista me dijo con una risa escéptica que "la gente de aquí" siempre decía que los que una vez vieron "Corrientes" vuelven.
De Ways of Escape, pp.250, 254
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Greene casi abandonó el comienzo de su novela porque un caso "de la vida real que imita al arte" ocurrió: un cónsul paraguayo fue secuestrado, por ser confundido con el embajador. Greene sin embargo siguió escribiendo, porque como en su historia, el General Stroessner no se preocupó de lo que pasó al cónsul, y el secuestro fue olvidado. Como pasa, Greene consideró esta su novela mejor.
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PD: Sacado, nuevamente de GreeneLand. El primero, ya que hace pocos días termine de leer “El Cónsul Honorario” de la editorial “DeBolsillo”, que lo compre en el Marina Arauco a $ 4.950 pesos, si bien, aquí en Chile el impuesto al libro es una cosa realmente RIDICULA, no queda otra, y el libro realmente valió la pena, en realidad lo leí bastante rápido, y lo recomiendo profusamente
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Cuanto largo corto, sin revelar detalles importantes de la trama, por supuesto, no como la edición de la Editorial FONDO DE CULTURA ECONOMICA, Mexico, de “ORTODOXIA” de G.K. Chesterton, traducida por Alfonso Reyes, que tiene un breve comentario dela obra del Ingles, de Pierre Drieu La Rochelle, en el cual te cuentan el final de “El Hombre que fue Jueves”, así que, como una muy buena recomendación, casi a lo Profesor Keating de la “Sociedad de los Poetas Muertos”, si compran esa edición, arránquenle esas dos paginas al libro, o hagan lo que hice yo, las raye, porque antes de leer el Hombre que fue Jueves, leí Ortodoxia, y Santo Tomás de Aquino del autor, y desgraciadamente, por el afán de leer hasta la letra chica, leí el punto en comento, y me arruino completamente el otro libro.
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Retomando, Esta el Dr. Eduardo Plarr, un Ingles, de padre Ingles y madre Argentina, que fueron exiliados cuando Eduardo era chico, fueron a Paraguay, y debido a los problemas políticos el Padre mando a su familia a Argentina, no volvieron a saber de él.
Y unos tipos X, quieren liberar a unos presos políticos X de una cárcel paraguaya, y para ellos van a Argentina, y raptan al Embajador Norteamericano, para el los Estados Unidos ejerzan presión sobre el Presidente Stroessner y liberen a sus compañeros en armas.
Resulto que Eduardo conocía a los guerrilleros de cuando eran chicos, y además ahora era “amigo” del Cónsul Honorario de Gran Bretaña, y tenia una relación con su mujer.
Los guerrilleros confunden el Auto del Embajador y terminan secuestrando al Cónsul Honorario, y ahí parte la novela.
Es impresionante como Greene describe a los personajes, y como ahonda en sus personalidades, realmente cobran vida, y uno se da cuenta de las reales personalidades que le da a cada uno, y actúan de acuerdo a esas personalidades, no como las novelas de hoy en día, especialmente las Películas, en que las personalidades de los personajes no logran ser bien definidas y al final son puros Clichés.
Eso, sería grandioso que algún lea esto, y luego lea el libro, y claro, me comente que le pareció, y si de algo le sirvió estas cosas que intento escribir.

Graham Greene sobre sus obras - De GreeneLand


Graham Greene sobre sus obras:

En la mayor parte de mis novelas puedo recordar pasajes, aún capítulos, que me dieron en el tiempo que los escribí un sentido de satisfacción - 'esto al menos se ha salido.' Entonces sentí, sin embargo equivocadamente, con la escena del juicio en "The Man Within", y más tarde con el viaje de Querry en "Burnt-Out Case", con la escena de amor triangular en "The Quiet American", el juego de ajedrez en "Our Man in Havana", el diálogo de la prisión en "the Power and the Glory", la intrusión de la señorita Paterson en los capítulos de Boulogne en "Travels with my Aunt" - no pienso que un solo libro mio falló en darme al menos una vez una ilusión momentánea de éxito excepto "The Name of the Action".
— de "A Sort of Life", p.198

En la mayor parte de mis libros, por muy bien que pudiera conocer la escena, hay una figura que obstinadamente rechaza vivir, quien está allí sólo por el bien de la historia - Krogh en "England Made Me", Smythe en "The End of the Affair", Wilson en "The Heart of the Matter", el periodista Parkinson en "Burnt-Out Case". La triste verdad es que una historia no da espacio para más que un número limitado de personajes creados. Una creación acertada más y como un barco sobrecargado la historia escora.
— de Ways of Escape, p.250

El entusiasmo es simple: el entusiasmo es una situación, un solo evento. No debe ser envuelto en pensamientos, símiles, metáforas. Un símil es una forma de reflexión, pero el entusiasmo es del momento cuando no hay ningún tiempo para reflexionar. La acción sólo puede ser expresada por un sujeto, un verbo y un objeto, quizás un ritmo - poco además. Incluso un adjetivo alenta la marcha o tranquiliza el nervio.
— de A Sort of Life, pp.198-199

El personaje principal en una novela necesariamente debe tener algún parentesco al autor, ellos salen de su cuerpo como un niño viene del vientre, entonces el cordón umbilical es cortado, y ellos crecen hasta su independencia. Entre más el autor sepa de su propia personalidad, más él puede distanciarse de sus personajes inventados y más espacio tienen ellos para crecer.
— de Ways of Escape, p.8

Hay, pienso, unos pocos puntos de interés académico en "Stamboul Train". El joven bailarín Coral Musker seguramente había aparecido en el "Theatre Royal" en Nottwich, como Anne, un personaje en un libro posterior, "A Gun for Sale", y puedo descubrir en ambos libros la influencia de mi temprana pasión para escribir obras de teatro que nunca ha muerto del todo. En aquel tiempo pensé en términos de una escena clave - incluso trazaría su posición en un ahoja de papel antes de que comenzara a escribir "El capítulo 3. Y así cobra vida." A menudo estas escenas consistieron en aislar a dos personajes - ocultando en un cobertizo de ferrocarril en "Stamboul Train", en una casa vacía en "A Gun for Sale". Era como si yo quisiera escaparme de la enorme liquidez de la novela he interpretar la situación más importante sobre un escenario estrecho donde yo podría dirigir cada movimiento de mis personajes. Una escena así para el progreso de la novela con énfasis dramático tal como en una película un primer plano detiene momentáneamente una imagen en movimiento. Puedo mirarme siguiendo este metodo incluso en un libro tardio como "The Comedians". He abandonado hace mucho tiempo aquella hoja de papel - de otra manera quizás yo habría escrito sobre ella, "Escena: Cementerio. Jones y el Brwon vienen vivos." Aún se podría decir que alcancé el climax lógico del método en "The Honorary Consul" donde casi toda la historia está situada en la choza en la cual los secuestradores han ocultado a su víctima.
— de Ways of Escape, p.19

T.S. Eliot y Herbert Read eran las dos grandes figuras de mi virilidad jóven (ellos significaban más para mi que Joyce, y en cuanto a Pound, él de algún modo estaba siempre en un camino muy lejano - un explorador de cuya supervivencia en cualquier momento particular uno nunca podía estar completamente seguro.) yo no tenía el coraje para acercarme a Eliot o a Read. ¿Qué interés podrían ellos sentir por un joven y fracasado novelista? Entonces esto debe haber sido suerte lo que me condujo a mi primer encuentro con Read, y estuve orgulloso, sorprendido y un poco desalentado cuando recibí una carta de él invitándome a cenar. "Eliot viene, pero nadie más, y todo muy informal." A mí se pareció un poco como recibir una invitación de Coleridge - "Wordsworth viene, pero nadie más. " …(En aquella cena con Eliot nosotros habíamos hablado de Arsene Lupin - un tema que siempre ayudaba a Eliot a desabotonar - quizás durante un momento esto lo hizo sentirse seguro de damas que van de un lado a otro hablando de Miguelangel)
— de Ways of Escape, p.28
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Traducción propia
PD: Sacado de GreeneLand

Graham Greene: Incrédulo Por excelencia - Joseph Pearce


Graham Greene: Incrédulo Por excelencia
por JOSEPH PEARCE

Graham Greene es quizás el que deja más perplejo de todos los literarios que se han convertido cuyos trabajos animaron el renacimiento Católico literario en el siglo XX. Sus visiones de angustia y culpa, informada y a veces deformada por un profundo sentido de sensibilidad religiosa, hacen de sus novelas, y los personajes que los adornan, tanto fascinantes como inolvidables.

Su ficción atrapa porque lucha cuerpo a cuerpo con la fe y la desilusión sobre una cambiante playa de incertidumbre en una época relativista. Sus atormentados personajes son productos de la propia alma atorturada de Greene, y uno sospecha que él estuvo más confundido que cualquier otro en las contradicciones en el centro de su propia personalidad y, en consecuencia, en el corazón de los personajes que su fertil y fetida imaginación había creado.

Desde su temprana niñez Greene expuso un tedio que de vez en cuando alcanzó el borde de la desesperación. En gran parte este acercamiento triste puede haberse debido a una niñez desgraciada y al tiempo traumática mientras estuvo en la Escuela Berkhhamsted donde su padre era el director. Sus escritos están llenos de las amargas cicatrices de sus días de escuela. En su autobiográfico "A Sort of Life", Greene describió el pánico en su familia después de que finalmente lo habían llevado a la desesperación de tener que escaparse de los horrores de la escuela: "Mi padre encontró la situación más allá de él... Mi hermano sugirió el psicoanálisis como una solución posible, y mi padre - una cosa asombrosa en 1920 - acepto."
Durante seis meses el joven, y sin duda impresionable, Greene vivió en la casa del analista a quien él se había remitido. Este episodio sería descrito por él como "quizás los seis meses más felices de mi vida," pero es posible que las semillas de su casi obsesivo autoanálisis fueran sembradas en este tiempo. Significativamente, él escogió las palabras siguientes del señor Thomas Browne como un epígrafe a su primera novela, "The Man Within" : "Hay otro hombre dentro de mí que está enfadado conmigo."
En años posteriores, la genuina búsqueda de la verdad religiosa en las obras de ficción de Greene a menudo se frustraría por su obsesión con los recesos oscuros de su propia personalidad. Este lado oscuro invariablemente es transportado a todos sus personajes ficticios, de modo que hasta su bondad es trastocada. Greene vio la naturaleza humana como "no blanca y negra" sino "negra y gris," y él se refirió a su necesidad de escribir como "una neurosis... un impulso irresistible para pellizcar el absceso que crece de vez en cuando para sacar con dificultad todo el pus." Una perspectiva tan torturada puede haber producido novelas divertidas, pero no podía producir ningún sentido verdadero de la realidad. Las novelas de Greene eran como monstruos Frankenstein que no eran tanto necesitados de análisis Freudiano sino productos de ello.
La conversión de Greene en 1926, cuando él tenía todavía sólo 21 años de edad, fue descrita en "A Sort of Life", en la cual él contrastó su propio agnosticismo como un estudiante, cuando "a mí la religión no era más profunda que los himnos sentimentales de la capilla de la escuela," con el hecho que su futura esposa era una Católica Romana:
Encontré a la muchacha con la que yo debía casarme después de encontrar una nota de ella en la portería en Balliol que protestaba contra mi inexactitud en escribir, durante el curso de una critica de cine, sobre la "adoración" que los Católicos Romanos daban a la Virgen María, cuando yo debería haber usado el término "hiperdulía". Me intereso el que alguien tomara seriamente estas sutiles distinciones de una increíble teología, y así nos volvimos cercanos.

La muchacha era Vivien Dayrell-Browning, entonces de 20 años de edad, quien, cinco años antes, habían sobresaltado a su familia por ser recibida en la Iglesia Católica. Acerca de la conversión de Greene, Vivien recordó que:
"Él fue convertido mentalmente; lógicamente, le pareció a él... Era todo bastante privado y tranquilo. No pienso que hubiera alguna emoción implicada. "Esto fue corroborado por el mismo Greene cuando él declaró en una entrevista que "mi conversión era en absoluto un asunto emocional. Era puramente intelectual."

Un más detallada, aunque apenas más emocional, descripción del proceso de su conversión fue dada en su autobiografía. "Ahora me vino a la mente... que si yo debía casarme con una Católica yo al menos debería aprender la naturaleza y los límites de las creencia que ella sostenía." Él camino al la "fuliginosa neogótica Catedral" local que "poseyó para mí un cierto poder sombrío porque representó lo inconcebible y lo increíble" y echó una nota solicitando instrucción en una caja de madera para informaciones. Su motivación era una de mórbida curiosidad y tenía precisamente poco que ver con un deseo genuino de conversión. "Yo no tenía ninguna intención de ser recibido en la Iglesia. Para que tal cosa pasara yo tendría que estar convencido de su verdad y no había siguiera una remota posibilidad de ello."

Su primera impresiones del Fr. Trollope, el sacerdote a quien él iría para la instrucción, había reforzado su prejuicio hacia el catolicismo: "A primera vista él era todo lo que más detestaba en mi imagen privada de la Iglesia." Pronto, sin embargo, se vio forzado a modificar su opinión, viniendo a comprender que sus impresiones iniciales del sacerdote eran no sólo erróneas, pero que él "afrontando el desafío de una bondad inexplicable." Desde el principio él había "engañado" al Fr. Trollope al no revelar su motivo irreligioso en la instrucción que busca, tampoco él dijo al sacerdote de su compromiso con una Católica. "Comencé a temer que él desconfiara la autenticidad de mi conversión si resultara que decidiera ser recibido, ya que después de unas semanas de argumento serio "si es que me convirtiera" se hacía menos y menos improbable."

El "si es que" giraba principalmente sobre el primario "si es que" Dios existía. El centro del argumento era el centro sí mismo o, con más precisión, si es que había cualquier centro:

"Mi dificultad primaria era de creer en Dios... Yo creía en Cristo - no creía en Dios. Si yo alguna vez fuera a ser convencido de hasta la remota posibilidad de un poder supremo, omnipotente y omnisciente, comprendí que nada después podría parecer imposible."
 
Estaba sobre la tierra del ateísmo dogmático que luché y luché con fuerza. Se parecía a una lucha para la supervivencia personal.

La lucha para la supervivencia personal fue perdida y Greene, en la perdición de él mismo, había ganado la fe. Aún el ateo dogmático sólo fue dominado; no fue completamente vencido. Él resurgiría continuamente como el diablo, o al menos como el abogado del diablo, en los momentos murkier de sus novelas.

El crítico literario, J.C. Whitehouse, ha comparado a Greene con Thomas Hardy, correctamente afirmando que la visión sombría de Greene al menos permite una luz más allá de la oscuridad, mientras que Hardy permite solo la oscuridad. Chesterton dijo de Hardy que él era como el ateo del pueblo que incuba al idiota de pueblo. Greene se parece a menudo a un escéptico de autoaborrecimiento que se incuba a él mismo. Como las visiones de lo divino en sus novelas de ficción a menudo se frustraban por las barreras autoerigidas de su propio ego Sólo raras veces el tenue resplandor de la luz de Dios penetra los resquicios de la armadura, entrando como un eje vertical de esperanza para exorcizar la desesperación que se cuece a fuego lento.

Pocos han entendido a Greene mejor que su amigo Malcolmo Muggeridge, que lo describió como "un Jekyll y un Hyde, que no ha tenido éxito en la fundición de los dos lados de él mismo en ninguna clase de armonía." Hay una verdadera profundidad y una percepción en ésta sucinta observación hecha por Muggeridge que en todas las páginas de Psico-charlataneria que han sido escritas sobre el trabajo de Greene por críticos menores. La unión paradójica de catolicismo y escepticismo, encarnada en Greene y su trabajo, había creado un híbrido, un mutante metafísico, tan fascinante como Jekyll y Hyde y quizás igual de fútil. Las resultantes contorsiones y contradicciones tanto de su propia personalidad como la de aquellos personajes que él creó dan la impresión de profundidad; pero la profundidad era a menudo sólo la de agua estancada, percibida como sin fondo porque el fondo no podía ser visto. El genio de Greene estaba arraigado en la genialidad con la cual él enturbió las aguas.
Era tanto apropiado como profético que Greene hubiese tomado el nombre de Santo Tomas el Incrédulo en su recepción en la Iglesia en febrero de 1926. Independientemente de si él era o no, él era siempre un incrédulo por excelencia. Él dudó de otros; él dudó de él mismo; él dudó de Dios. Irónicamente era esta misma duda la que tan a menudo proporcionaba la fuerza creativa para sus obras de ficción. Quizás el secreto de su popularidad duradera está en ser un Tomás que duda en una época de duda. Como tal, el Catolicismo de Greene se hace un enigma, un pedazo de conversación - hasta un truco. Aún si sus novelas deben una deuda para dudarse, su profundidad yace en la duda última sobre la duda. Al final esta última duda sobre la duda mantuvo a Graham Greene agarrado obstinadamente, desesperadamente - y dudosamente - a su fe.
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Traducción or Alfred Capra

lunes, 21 de diciembre de 2009

Graham Greene sobre Los Comediantes “The Comedians”


Graham Greene sobre Los Comediantes “The Comedians”:
Mis dos primeras visitas a Haití en los cincuenta fueron muy felices. Eso fue en el tiempo del Presidente Magloire, había pobreza extrema, pero habían mucos turistas, y algo del dinero que ellos traían tenia permitido bajar por la escala social … conocí a poetas y pintores y novelistas Haitianos, y un hombre a quien quise sobre todos quien fue el modelo para el Doctor Magiot en “The Comedians”, una novela que nunca soñé en ese entonces que iría a llegar a escribir. El era un doctor y un filósofo- pero no un Comunista. Por un tiempo el había sido Ministro de Salud, pero encontró sus manos muy atadas, por lo que resigno (algo que hubiera sido muy peligroso hacer en la época del Doctor Duvalier)…El era un hombre alto y muy negro, con una gran diginidad y una cortesía a la antigua. El tenia que morir en el exilio — ¿Más afortunado que el Doctor Magiot? ¿Quién puede decirme? Fue durante ese periodo que o atendí a la ceremonia Voodoo que describo en la novela.

Se han realizado varias películas basadas en libros de Graham Greene, incluyendo Los Comediantes con Richard Burton y Elizabeth Taylor, vea la lista acá.

…En mi hotel, el Oloffson (lo llamo Trianon en The Comedians), habia tres huespedes aparte de mi— el gerente italiano del casino y un viejo artista Americano y su señora — una gentil pareja de la cual no puedo negar que tenían un gran parecido a Mr. y Mrs. Smith de la novela. El quería enseñarles a los aristas Haitianos el uso de la pantalla de seda (silk screen), para que así ellos pudieran ganarse una mejor forma de vivir vendiendo reproducciones de sus pinturas en los Estados (EEUU)…Una noche nosotros tres nos introducimos en la oscuridad para visitar el burdel que he descrito como de Mere Catherine. Allí no habían más clientes salvo una pareja de Tontons Macoute. "Mr. Smith" comenzó a dibujar a las mujeres que habían estado bailando juntas decorosa y decorativamente, y los Tontons miraron con odio a través de sus anteojos de sol a este extraño espectáculo de un hombre sin miedo, alegre e inocente que no podían entender.
The Comedians, me alegro de decir, que lo toque [a Papa Doc Duvalier] en lo crudo. El lo ataco personalmente en una entrevista que dio a “Le Matin”, el diario que era de su propiedad en Port-au-Prince (Puerto Príncipe) — la unica critica que he recibido en toda mi vida de un Jefe de Estado. "Le livre n'est pas bien ecrit. Comme l'oeuvre d'un ecrivain et d'un journaliste, le livre n'a aucune valeur."
…luego de cinco largo años después de mi visita el Ministro de Relaciones Exteriores publico un elaborado y elegante folleto, ilustrado en un papel brillante, respecto a mi caso. Mucha investigación fue a parar en su preparación, con muchas citas escritas sobre mi introducción que había escrito para una editorial Francesa de mis libros. Impreso en Ingles y Frances titulada "Graham Greene Demasque finalmente expuesto," incluía una boceto sesgado respecto de mi carrera. Este extenso trabajo fue distribuido a la Prensa a través de las embajadas Haitianas en Europa, pero la distribución ceso abruptamente cuando el Presidente se entero que el resultado no fue el que él deseaba. "Un mentiroso, un cretino, una paloma… desequilibrada, sadista, pervertida… un perfecto ignorante… mintiendo hasta su mismo corazón… la vergüenza de la orgullosa y noble Inglaterra… un espía… un drogadicto… un torturador." (El ultimo epíteto siempre me ha aproblemado)
Estoy orgulloso de haber tenido amigos Haitianos quienes pelearon tenazmente en las montañas contra el Doctor Duvalier, pero un escritor no es tan débil como el usualmente se siente, y un lápiz, al igual que una bala de plata, puede dibujar sangre
de Ways of Escape, pp.228-230, 232

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No me gustó mucho esta traducción, espero alguien pueda ayudarme a mejorarla.


Hace poco termine de leer “Los Comediantes”. Realmente un buen libro, aunque después de leer cinco libros de Greene, pudo decir que el que más me ha gustado es El Cónsul Honorario.
Lo que tiene los Comediantes es que te transporta a la epoca de Papa Doc Duvalier, que en realidad, por mi ignorancia, si no hubiera leído este libro no se cuando habría tenido noticias de Papa Doc.
El protagonista del libro es un personaje bastante complejo, y al igual que los protagonistas de los otros libros de Greene que he leído, es un personaje algo TIBIO, (Apocalipsis 3, 16) ahí se va de un lado a otro haciendo lo que cree que es bueno, (que es exactamente lo que todos hacemos. Aristóteles decía que todo acto que se realiza se realiza debido a que en su momento de realización es lo mejor que creemos que podemos hacer) y lucha contra su conciencia, o lo que queda de ella, de cuando se educó con los Padres de la Visitación.
En Resumidas cuentas este libro trata de lo siguiente.
Un hombre de apellido Brown, que es una especie de vividor, o un patiperro, como quieran llamarlo, que recibe una carta de su Madre moribunda que se encuentra en Haití y espera verlo. Cuando llega allá, su madre muere y le hereda parte de un Hotel, el Trianon.
Luego todo va bien hasta que llega al poder Duvalier, y ahí queda la grande. Se van los turistas, EEUU apoya, luego no apoya y se va, y queda más la grande.
En realidad este libro es muy recomendable, si lees esto, espero que lo leas, yo ahora estoy terminando ¿Puede Prestarnos a su Marido? Libro que todavía no lo encuentro muy bueno, pero a lo mejor no lo estoy entendiendo bien todavía.
Entonces, en mi haber tengo:
El Tercer Hombre
El Cónsul Honorario
El Fin de la Aventura
Historia de una Cobardía
Los Comediantes
Estoy leyendo ¿Puede Prestarnos a su Marido?, espero pronto imprimir o conseguirme El Poder y la Gloria que dicen ser el mejor de Greene, y en una tienda de libros usados compre “Conversaciones con Graham Greene” de Ronald Matthews, claro que sobre ese libro no he encontrado nada de información en Internet, pero lo tengo.
Espero con esto te animes a leer a Greene, lo recomiendo como puedo, mal que mal, me he leído 4 libros de el en un mes. (Pues si, he tenido tiempo libre, y que?) y os he gozado todos, el Tercer Hombre lo leí hace un par de años, pero quiero releerlo en cuanto pueda.
Bueno, ahora dejo de divagar porque quiero transcribir y comentar otras cosas de este libro, adiós, espero te sirva.
Saludos cordiales
PD: Sacado, nuevamente de GreeneLand.

El que pierde gana - Graham Greene


El que pierde gana, o Loser Takes All, es un libro de Graham Greene.



Lo que me llamo la atención de este libro es que esta contado en dos partes.
Un resumen sin contar nada importante del libro
Mr Bertam y Cary son una pareja que se va a casar, Bertam trabaja para una oficina como contador, estando allí es llamado por su jefe para resolverán asunto, el jefe se entera de lo que Bertam esta por hacer e invita a a la pareja a Monte Carlo para que celebren allá su boda y pasen allí su luna de miel.
Ahora un resumen contando la historia, por lo que si no la has leído, no sigas, sáltate en parrafo que viene hasta el párrafo final. Es un libro es realmente bueno




Estando la pareja allá, el Jefe no llega nunca, por lo que todo se retrasa, se quedan en un Hotel que está fuera del alcance económico de Bertam, solo porque el Jefe se suponía que llegaría y todo terminaría pronto.
Estando allá y esperando al Jefe, Bertam baja al casino y se vicia con el. Va a jugar todo el rato y planea encontrar una fórmula para ganar en el Casino. Así pasan los días, Cary se molesta, enojan mutuaente, el Hotel, por ser amigos del jefe de Bertam, y saber esto, le da un préstamo, el cual se suponia que iban a guardar para sobrevivir allí, pero Bertam se va y lo planea jugar todo en el Casino
En fin, la primera parte termina con que Bertam juega todo el dinero y vuelve a la pieza del hotel donde esta Cary para explicarle lo sucedido
En la segunda parte resulta que Bertam realmente encontró el método, y ahora son millonarios. Al final Cary no se siente contenta por ello, ya que el fin no justifica los medios, y no porque yo haga algo malo, que da un resultado bueno va a convertir el acto en bueno.
Al final Bertam vende el método para ganar en el Casino y se va con Cary, fina feliz.
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Ahora, es primer libro que leo de Greene, (ya van unos 15) en que el final es realmente feliz, lo que me extraño mucho, el libro es corto, de fácil lectura, lectura por ello rápida y muy recomendable, como todos los libros de Greene, el fondo juega entre el pecado y la redención mediante las acciones.
En este libro no hay explícitamente ninguna referencia, alegoría, parábola, etc, relacionada con el Catolicismo.

Es un libro muy entretenido, definitivamente recomendable, no muy profundo pero de gran calidad.

viernes, 14 de agosto de 2009

Graham Greene en la Revista Time (1955)


El 29 de Octubre de 1951 Graham Greene apareció en la Revista Time (Time Magazine). Esto se debió al éxito que tuvo su novela, El Fin de la Aventura.

Escrito bajo la foto aparece: Novelist Graham Greene, Adultery can lead to sainthood.

Es decir, El Novelista Graham Grenne, El Adulterio puede guiar a la santidad.

Quien haya leído novelas de Greene estará conciente que en la mayoría de ellas se toca el tema del adulterio, pero en esta novela en especial se centra la historia en el engaño de una mujer a su marido, un empleado publico, cometiendo adulterio con un novelista (Maurice Bendrix).

En 1999 se realizó una película sobre este libro, dirigida por Neil Jordan con Julianne Moore como Sarah Miles, Ralph Fiennes como Maurice Bendrix, y Stephen Rea como Henry Miles. Ya se había hecho una en 1955, cuatro años después de publicado el libro.

En cuanto a la película cabe destacar que Neil Jordan fue criado católico, al igual de Ralph Fiennes, lo que pudo haber influenciado en la realización de la película.

Libros que he leido de Graham Greene


Comencé a leer a Greene hace como tres años atrás o algo así. El primer libro que me leí fue el considerado por muchos como el más conocido del autor, “El Tercer Hombre”, Orson Wells protagonizo la película de este libro. El Director Carol Reed le pidió a Greene que le escribiera un guión, y Greene escribió “El Tercer Hombre” como guión de película. Tan bien le fue a la película que los editores prácticamente lo obligaron a transformarla en libro, y ese fue el primero que leí.

Al mismo tiempo que compre el tercer hombre, en una fería de libros usados, compre tambien “Historia de una Cobardía”, el cual comence a leer luego del Tercer Hombre, pero me complique con este, no entendi el principio, no se si la traducción es mala o, por ser el primer libro que escribio Greene es algo tosco o confuso. Por lo que lo dejé de lado, y hasta allí llegue con Greene.

Dos años después me recomendaron que dejara de leer libros “complicados”, y me dedicara a leer literatura, entonces deje a Santo Tomás y demases, y me compre “Los Comediantes” y “El Cónsul Honorario”, de la editorial DeBolsillo. Estos libros me resultaron de rapida lectura, bien entretenidos y con bastante profundidad.

Leído ambos libros me compre en otra tienda de libros usados “El Fin de la Aventura” el cual también leí rápido.

El sexto libro de Greene me devoré fue la recopilación de historias titulado como una de ellas “¿Puede prestarnos a su Marido?” este no era el Greene que yo conocia, pero las historias, en su diversidad, eran tambien entretenidas, realmente simples y entretenidas.

Luego pase, creo, a “Un Caso Acabado”, los libros escritos en primera persona son lejos los que más me gustan.

El octavo fue “El Americano Impasible”, del cual había visto la película hace varios años, en la que actuaba Michael Caine y Brendan Fraser. Pero gracias a mi mala memoria no me acordaba absolutamente de nada del libro, solo que estaba ambientado en algun país de Asia, y a decir verdad, mientras leía el libro y me “acordaba de la película” me di cuenta que parte de mis recuerdos estaban mezclados con “Good Morning Vietnam” de Robin Williams (basada en hechos reales). Gracias a mi memoria disfrute más el libro
El noveno libro fue el gran libro de Greene, “El Poder y la Gloria”, ambientado en Mexico.

El décimo fue “El que Pierde Gana”, el cual tenia dos partes, lo cual era novedoso para mi en este autor (siendo que no leí en orden cronológico sus libros) ya que en la segunda parte el libro daba un giro casi en 180 grados. Además destaco en este libro que [NO LEAS ESTO SI NO LO HAS LEIDO] es uno (o el único) que tiene un final feliz.

El duodécimo libro fue “El Doctor de Ginebra” uno de los últimos libros de Greene, la verdad es que me leí ese porque era el más corto de los que compre esa vez en otra tienda de libros usados, entre ellos compre “El Agente Confidencial”, “El Poder y la Gloria” (denuevo, edición más bonita) y “El Reves de la Trama” siendo este último el que más ansío leer. Y ahí pare mi lectura de Greene.

En resumen: Leí “El Tercer Hombre”, dos años después “El Cónsul Honorario” y “Los Comediantes”, seguido por “Historia de una Cobardía”, eso fue el primer semestre del 2006, el segundo semestre leí “¿Puede Prestarnos a su Marido?”, “El Fin de la Aventura”, “El Americano Impasible”, “Un Caso Acabado”, “El Poder y la Gloria”, “El que Pierde Gana” y este verano, 207, comencé a leer “Brigton, Parque de Atracciones” pero me aburrió, muy lento y en verano me desespero por leer varios libros, así que en febrero me leí “El Doctor de Ginebra”.

Total: 11 libros de Greene.

Faltan: Brigton, Parque de Atracciones, El Agente Confidencial y El Revés de la Trama.

En estos momentos me acabo de terminar mi segundo libro de Steve Martini, “Defensa Indebida” y estoy mediando cual libro me leo ahora, espero decidirlo esta noche, creo que optare por El Revés de la Trama, pero como tengo prueba de Derecho Comercial el próximo miércoles no quiero dejar de estudiar por leer, que fue lo que me paso el año pasado.

Bueno, cualquier pregunta sobre algún libro de Greene, bienvenida será, y creo que a estas alturas podría decir que es el novelista que más agrado me da leer.

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PD: A principios de 2008 me leí El Revés de la Trama, principalmente porque un profesor me dijo que el también había leído libros de Greene, y me mencionó El fin de la aventura, El Poder y la Gloria y El Revés de la Trama, y como no podía ser que yo me hubiera leído los otros y no ese, me lo compré, usado, obviamente, y lo leí. Y no me gustó.

Graham Greene Sobre El Poder y la Gloria


Ahora, por supuesto, cuando leo The Lawless Roads, puedo detectar fácilmente a muchos de los personajes de El Poder y la Gloria. El viejo escocés, Dr. Roberto Fitzpatrick, a quien conocí en Villahermosa, con su querido escorpión en una pequeña botella de vidrio, era el tipo de tesoro de colección que cae en las manos del afortunado viajero. Al contarme la historia de su vida me dijo sobre el tipo irrespetuoso del Padre Rey de Panamá con su esposa, hija y un ratón– no un escorpión – al que mantenía en una lámpara de vidrio. Así fue como el doctor me puso en la pista del Padre José en mi novela… “Pregunté sobre el sacerdote de Chiapas que huyó. ‘Oh, el dijo, ‘el era solo lo que llamamos un sacerdote de whisky [whisky priest].’ Él llevo a uno de sus hijos para ser bautizado, pero el sacerdote estaba borracho e insistía en llamar al niño Brigitta. ‘Estaba un poco perdido, pobre hombre.’"

Pero mucho antes que el sacerdote borracho, otro personaje se había subido a mi triste barco en Frontera, donde mi historia empezaría – el dentista que llamé Mr. Tench, quien se ganó la vida con rellenos de oro incluso en aquel pequeño puerto abandonado… Su personaje no necesitaba “decoración”.

Estaba tan completo en The Lawless Roads como lo estaba en The Power and the Glory, y mientras continuaba leyendo encontré a más y más personajes a quienes había olvidado, quien se me asomó por las páginas y me dijo irónicamente, "¿Y realmente creiste que me habías inventado?" Aquí estaba el amigable y corrupto Jefe de Policia en Villahermosa, y en la villa de Yajalon me encontré con "un mestizo con cejas curvas y dos dientes [fangs] amarillos a los dos costados de su boca. Tenía una hilaridad terrible y una risa insana que mostraba las encías vacías

Usaba una camisa blanca de tenis abierta adelante y se reascaba por debajo de ella." Luego de una semana en su compañía me daría cuenta que encontraría imposible abandonarlo para siempre, por lo que se convirtió en el Judas de mi historia. Y los Lehrs – la amable pareja Luterana – no pertenecían a mi imaginación, porque aquí estaban dando abrigo a un viajero cansado de la misma manera que hicieron al sacerdote de whisky [whisky priest]. De los personajes inventados cuan pocos parecen permanecer apartados de los dos protagonistas, el sacerdote y el Teniente de Policía; cuando me puse a esribir estaba manejando destinos alternativos a gente real que yo había encontrado en mi viaje.

Creo que el The Power and the Glory es la única novella que he escrito de esta forma [only novel I have written to a these]: en The Heart of the Matter [El Revés de la Trama] Wilson estaba sentado en el balcón en Freetown y vio a Scobie que pasaba frente a él en la calle mucho antes de que yo me diera cuenta del problema de Scobie – su corrupción por lastima. Pero yo siempre, desde que era un escolar, he escuchado con impaciencia las escandalosas historias de turistas concernientes a sacerdotes que han encontrado en remotas villas de Latinoamérica (este sacerdote tenía una amante, otro estaba constantemente borracho), ya que yo había sido educado adecuadamente por mis libros de historia Protestantes sobre las creencias de los Católicos, podía distinguir incluso entonces entre un hombre y su oficio. Ahora, muchos años después, como un Católico en México, he leído y escuchado historias de corrupción de las cuales se dice que justificaban la persecución de la Iglesia bajo Calles y bajo su sucesor y rival, Cardenas, pero así también he observado por mi mismo como el coraje y el sentido de la responsabilidad ha renacido con la persecución – he visto la devoción de las personas rurales que rezan en las iglesias sin sacerdotes y he asistido a Misas relazadas en áticos donde las campanas del santísimo no debían sonar debido al temor a la policía. No he encontrado el idealismo y la integridad del teniente del The Power and the Glory entre los policías y pisteleros [así el original] que me he encontrado – tuve que inventarlo para contrarrestar al fallido sacerdote: el oficial de policía idealista que sofoca la vida por los mejores motivos posibles: el sacerdote borracho que continua pasando vida. [I had to invent him as a counter to the failed priest: the idealistic police officer who stifled life from the best possible motives: the drunken priest who continued to pass life on.]

de Ways of Escape, pp.65-68


The Power and the Glory fue publicado en 1940 ay ganó el premio “Hawthornden Prize”. El Vaticano no lo condeno sino hasta 1953, guiando a Evelyn Waugh a advertir a Greene que “ellos se han tomado catorce años para escribir su primera carta. Deberías tomarte catorce años para contestarles.” Greene no se rehusó directamente a las demandas de la Iglesia de revisar la obra sino que respondió diciendo que los derechos de autor los tenia en sus manos su editor. El asunto fue abandonado.


La obra muestra paralelos con el poema de T.S. Elliot "The Hollow Men". Los hombres vacíos vagando por la tierra, intentando recordar la frase que viene después de "Porque Tuyo es el Reino " en el Padre Nuestro. La frase que tratan de recordar resulta ser "El Poder y la Gloria ".

Sacado y traducido de: GreeneLand

El Pecado y la Gracia en Graham Greene, por Ignacio Valente


Graham Greene
El Pecado y la Gracia

Por Ignacio Valente

No debemos hacer mucho caso a las declaraciones que Greene solía emitir en los últimos años de su vida: por ejemplo, cuando se profesaba – con efecto retrospectivo- un “católico agnóstico”: o cuando imputaba su negativa del Premio Nobel a su prosa “directa, clara y sencilla” y al hecho de no escribir “cosas complicadas”. Por una parte, sus ensayos antiguos- sobre todo sus excelentes Ensayos católicos- manifiestan una fe religiosa muy profunda y sincera, de la cual nacieron sus cuatro grandes novelas teologales. Por otra parte, en estas novelas –y sin desmedro de su prosa siempre clara- desarrolló recursos formales tan originales como complejos, ya que no complicados. Desde luego, se merecía bien el Premio. Y quizá lo habría recibido –es una mera hipótesis de trabajo- en caso de haber continuado la línea de sus grandes novelas “católicas” y de no haber descendido a la mera entretención policial.

Del Graham Greene medular – el de aquellas cuatro novelas- se ha dicho que era “Hitchcok más Bernanos”, sentencia tal vez simplificadora, pero que encierra bien la síntesis apasionante de su obra mayor: el mundo del suspenso y del terror policial, con sus intrigas, aventuras y persecuciones, misteriosamente trabado al mundo sobrenatural del pecado y de la gracia; una técnica cinematográfica al servicio de una mirada que escudriña las honduras del alma creyente; conflictos de criminales y sabuesos –o de amores adúlteros- anudados al drama teológico de las fuerzas del Bien y el Mal, de Dios y el demonio en agónica lucha dentro del corazón humano.

No se trata de una mera yuxtaposición de planos y estilos entre novela policial y teología. Son los mismísimos caminos –senderos tortuosos, puertas de escape, itinerarios de persecución- del filme policíaco y de la novela amarilla, roja, negra, los que esporádicamente desembocan en el mundo de las realidades sobrenaturales. Es verdad que ya Chesterton había abierto el camino con sus narraciones del padre Brown usando procedimientos teológicos para dilucidar enigmas policiales. Pero Greene ha ido mucho más lejos en el intento de representar el misterio teológico invisible por el signo visible de un misterio policial. Así ocurre en El poder y la gloria, donde el misterio del “carácter” sacerdotal y sacramental se encarna en un signo terrestre, un correlato policial, la condición del cura perseguido por la revolución mexicana. Así ocurre también en El fin de la aventura con Sarah, tras la cual anda un detective privado para descubrir por cuenta de Bendrix quién es su nuevo amante, [sáltate esta linea si no haz leído el libro] resultando que ese “tercero” misterioso, por quien ella ha dejado a Bendrix, es… Dios mismo.

Greene se inició con novelas psicológicas de apariencia profunda y de efecto aletargante. Pero muy temprano descubrió su veta propia: la acción vertiginosa, la aventura, el enigma policial o de espionaje, que sin duda cuadran mucho mejor con su temperamento. Desde los años treinta hasta la guerra escribió casi una novela por año. Se trata de aquellas obras que el propio autor ha llamado entertainments, divertimenti, aunque entre ellas se contienen relatos de tanto fondo como El tren de Estambul o Brighton, parque de atracciones, novela de gangsters que ya preanuncia conflictos teologales.

En 1940 se inicia, con El poder y la gloria, su gran ciclo del pecado y la gracia, que comprende también El revés de la trama (1948). El fin de aventura (1951), y, ya en forma vacilante y con un comienzo de duda anidado en su fe católica, Un caso acabado (1961). Pero al margen de cuanto le haya ocurrido después, los conflictos centrales de sus personajes –los dilemas de Scobie, el drama del cura mexicano, las luchas interiores de Sarah, la semicreencia de Querry- son conflictos que sólo tienen sentido en el inconfundible universo de la fe cristiana. Cierto que la pericia psicológica del novelista confiere a personas y situaciones una fuerza dramática y un interés humano, incluso un suspenso cinematográfico, independientes de toda referencia dogmática . y susceptibles de llegar a un público vasto e indiferente; pero era siempre una comprensión mutilada, y disminuida aun en lo psicológico, la que se obtenga de estos personajes más allá –más acá- del mundo sobrenatural del Bien y del Mal.

La novela del pecado y de la gracia es francesa en forma predominante. A Bernanos, Julián Green o Mauriac les bastaba una simple alusión en la primera página para congregar a lo ángeles y demonios en torno a sus personajes. En cambio Graham Greene, descendiente de una tradición nada teologal –Dickens, Henry James, Conrad-, debe desarrollar recursos formales muy distintos para hacer presente lo sobrenatural sobre la faz de esta “tierra baldía” que es la suya. Como dice un personaje clave de El fin de la aventura, Dios es “alguien que surge bruscamente en todas las situaciones como un pariente desconocido que llegara de las antípodas”, mientras que en la novela católica francesa es una Presencia siempre supuesta.

Esta distancia tan visible –con respecto a Mauriac, por ejemplo- tiene visibles consecuencias técnicas y formales. Un Mauriac, narrador sabelotodo, es una especie de Dios que está a la ves dentro y fuera de sus personajes, como se lo reprochaba Sarte con acritud. Pues bien, nada semejante hay en Graham Greene, que nunca quiso ser Dios para sus personajes, y que, merced a una atención casi obsesiva por el problema del punto de vista narrativo, no se hace presente nunca como autor omnisciente; más aún, incluso cuando narra impersonalmente como observador invisible, es siempre uno de os personajes el que está implicado como conciencia en el punto de vista. Este hecho diferencial tiene raíces tanto teológicas como puramente literarias.

En 1967 publiqué yo un libro de ensayos sobre el Greene de las grandes novelas teologales. Desde entonces, la desilusión por el curso posterior del novelista, como creyente y como escritor, me empujó a menudo a la siguiente hipótesis: que Greene pudo crear mientras pudo creer, y con la crisis de su fe religiosa decayó, en lo narrativo, al rango literariamente menor de un W.S. Maugham o de un Morris West, volviendo a los meros entertainments de su juventud. Publica así obras tan débiles como Los Comediantes, Viajes con mi tía o El capitán y el enemigo.

Hoy no estoy convencido de esa conjetura: literariamente, porque algunas de sus obras tardías son memorables –así El factor humano o El décimo hombre- y teológicamente, porque una fe católica tan sólida como la suya no se pierde fácilmente. En todo caso, sigo creyendo que Greene pasará a la posterioridad por sus cuatro o cinco grandes novelas del pecado y de la gracia, que son también las más complejas y creadoras desde el punto de vista de su eximio arte narrativo y que representan un gran cátolico a la misericordia divina, entonado desde el corazón de las tinieblas.
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Hace un año, o quizás dos, vi la entrevista que hizo Cristian Warnken a Jose Miguel Ibáñez Langlois en el gran programa que transmitían (siguen transmitiéndolo, pero capítulos repetidos) en Canal 13 Cable, llamado La Belleza de Pensar. Ya conocía a Graham Greene, había leído un libro de él en ese entonces, El Tercer Hombre, y Joseph Pearce lo mencionaba en sus libros, por lo que la conversación de ambos intelectuales se volvió más interesante, para mi obviamente, cuando comenzaron a hablar de Greene, y ahí Ibáñez Langlois menciono un libro que había escrito sobre Graham Greene, sobre el pecado y la gracia, en que comentaba las cuatro novelas católicas e Greene, junto con otras cosas. Termino la entrevista y al día siguiente fui a las tiendas de libros a buscarlo, y no lo encontré, fui a las tiendas de libro usados, y no lo encontré, por lo que me amurre y me fui a mi casa. Ahora, hace un par de meses fui a una tienda de libros usados en la calle Von Schroder con la calle Valparaíso en el centro de Viña y encontré varios libros de Greene, entre ellos, El revés de la Trama, Editorial Andrés Bello, único libro que me faltaba leer para terminar las “novelas católicas” de Greene. Para mi sorpresa, luego de la típica biografía algo improvisada al inicio del libro, venia un pequeño ensayo de Ignacio Valente (Ibáñez) sobre el autor. Así que una vez leí el artículo comencé a tipearlo para subirlo aquí, espero que la Editorial no se moleste y que el Padre tampoco.

Espero, principalmente, que te haya gustado y ojalá, servido de algo el ensayo, que personalmente lo encontré bastante interesante, y por sobre todo, acertado.

Como Graham Greene conoció a sus dos amores


Hace algún tiempo fui a una tienda de libros usados esperando encontrar cualquier cosa que me agradara y mientas daba vueltas entre libros y libros encontré uno negro, de esos forrados que solo se ve en el borde vertical el nombre escrito en letras doradas, que decía “Matthews conversaciones con Graham Greene”. Nunca había escuchado el nombre de Ronald Matthews, pero hace tiempo estaba buscando algún libro que hablara de Graham Greene, así que fui, logré que me bajara el precio, y compre el libro saliendo rápidamente de la tienda para no tentarme con otro.

La verdad que este libro no lo he podido leer, solo lo he ojeado, por qué, porque cuenta pedazos de libros que todavía no he leído, y con la mala experiencia que tuve con “El hombre que fue Juevés” por culpa de la introducción de “Ortodoxia” no quiero arriesgarme.

El libro narra la historia de Matthews en cuanto a sus encuentros con Greene, conociéndolo en un “cocktail party” y sus viajes juntos por Inglaterra. Son conversaciones narradas y adornadas por este escritor, quienes luego de estos encuentros, o entre estos encuentros escribieron en conjunto la historia de una puta a la que conocieron.

Matthews va narrando algo un viaje espiritual, al igual que Greene, él también se convirtió al catolicismo romano, lo que hace que el libro sea más profundo y entretenido.

Greene, al igual que Hemingway se fue convirtiendo al catolicismo al enamorarse de una católica, claro que Greene permaneció por más tiempo que Hemingway en la fe, y no se voló los sesos.

“[…] Graham escribía poca prosa, pero ya se sentía atraído por la crítica cinematográfica, y llegó el día en que, en una de sus notas de cine del Outlook, habló de la multitud que adora a alguna estrella de cinematógrafo olvidada, como lo católicos adoran a la Virgen María. La nota le trajo una carta entre su correspondencia, una carta bastante sensata, que le explicaba en lenguaje sencillo que los católicos no adoran, en realidad, a la Virgen. La carta era suficientemente para hacer pensar a Graham que podía valer la pena conocer a la mujer que la había escrito. En consecuencia, la invitó a que fuera a verlo y era Vivian, con quien iba a casarse y por la cual se convirtió al catolicismo

Así fue como Greene comenzó a pensar el el catolicismo, y luego sería uno de los grandes escritores ingleses.

Ante las criticas proferidas contra Greene y su catolicismo el solía contestar que no era un escritor católico, sino un escritor que resultaba ser católico. Así como Chesterton diría en el prefacio de “El Hombre Eterno” que “Es imposible, espero, para cualquier Católico escribir un libro sobre cualquier tema, sobre todo éste tema, sin mostrar que él es Católico” y así también se lo revelaría Tolkien a un sacerdote en sus cartas, ya que en las observaciones que el sacerdote le haría a su obra destacaba el parecido que tenía Galadriel con la Santísima Virgen, el creador de la Tierra Media contestaría que en un principio no se había dado cuenta de todo el catolicismo que existía detrás de su obra.
Esta discusión que tuvo Greene con Vivian sobre la Virgen me recuerda a una conversación que casi tuve con una amiga sobre un tema parecido, digo que casi tuve porque al escuchar su respuesta tuve que decirle que si en verdad pensaba lo que estaba diciendo no teníamos nada de que hablar en ese momento, en vista a la fiesta en que estábamos y a las piscolas que estábamos tomando. Me dijo sin pestañar ni reir, que ella no era católica, y que no le gustaba el catolicismo porque los “católicos eran politeístas”. Cuando me dijo eso, y mientras yo esperaba que se riera o que pestañara para reírnos juntos, mire a un amigo que también quedo impactado por su afirmación, y tuve que decirle a mi amiga que dejáramos el tema hasta ahí, y que se informara un poco antes de hacer tales acusaciones, pero sin ningún animo de ofender, y ella no se sintio ofendida, es más, a las pocas semanas ella me toco el tema y me explico su error y el tema quedó solucionado.
Parafraseo al obispo Sheen, por quien Martin Sheen adoptó su apellido, dijo que en esta sociedad actual el católico debe informarse mucho más de lo que tenía que hacer antes, en el sentido de que andan muchas “historias” corriendo por la mente de la gente, sin ningún fundamento, que solo quieren herir a la Iglesia, y es por ello que el católico no solo debe conocer su religión, sino que debe saber defenderla.
Matthews, Ronald. Conversaciones con Graham Greene. Editorail Emecé edoters, Buenos Aires, 1959

Una anécdota sobre Evelyn Waugh

Una anécdota sobre Evelyn Waugh.

En el libro “Conversaciones con Graham Greene” Ronald Matthews comenta a Graham, entre los recorridos que estaban haciendo por diferentes tabernas, una historia sobre Evelyn Waugh, contemporáneo de ambos.


“--Astos Clinton [un pueblo] significa algo para mí – le dije a Graham-. Creo recordar que hace alrededor de treinta años Evelyn Waugh fue maestro aquí, en un establecimiento que describió como un colegio para los hijos mentalmente débiles de la nobleza.

--¿Y eso le dio el background para su primera novela?

--Entiendo que debió ser un infierno trabajar allí, pero un cielo comentarlo después. Esta taberna, o la otra, puede haber sido la causa de que Evelyn tuviera que irse.

--Nos é a qué te refieres.

--La única parte donde uno podía descansar por la tarde era en una de las tabernas locales; sé lo que eso significa: yo fui maestro durante casi un período cierta vez, aunque no por gusto. Una noche Evelyn había ido al pueblo para beber su habitual pinta de cerveza o dos y al volver a su casa en un estado de ánimo amable le había dado las buenas noches a la ama de llaves en francés al cruzarse con ella en la escala. No sé si habrás notado que cuando uno bebe justo lo bastante para estar de buen humor con todo el mundo, tiene a veces ganas de hablar en francés, aunque sea con personas que no entienden ese idioma.

“Evelyn sólo había dicho: Nonne nuit, madame. Pero la mujer, aparentemente, esta convencida de que lo franceses eran de una nación tan impía que era imposible concebir una frase en esa lengua que no fuese ofensiva. Al día siguiente, antes de que Evelyn se hubiese levantado, se quejó al director diciéndole que Mr. Waugh había vuelto borracho la noche anterior y le había dirigido la palabra en un lenguaje de la más grosera insolencia. Y Evelyn tuvo que irse.”

De Tolkien a Lewis a Chesterton a...

Cuando comencé a leer el Señor de los Anillos comencé a su vez averiguando sobre Tolkien y su mundo y sobre autores similares. En mi búsqueda por Internet di con Lewis, años antes de que apareciera “El León la Bruja y el Ropero” en el cine. Comó fue esto, por un artículo que leí en Encuentra.com que profetizaría mis lecturas y que lamentablemente no lo he podido encontrar para enlazarlo aquí. El artículo planteaba una teoría y mencionaba nombres que yo jamás había oído. Planteaba lo siguiente.

Suele suceder que una persona que comienza a leer a Tolkien y El Hobbit o El Señor de los Anillos con el paso del tiempo termina descubriendo a Lewis y sus Cronicas de Narnia, y siguiendo un paso más lejos, termina conociendo a Chesterton, y con el descubre un verdadero despertar intelectual.

Eso planteaba el artículo, claro que de forma bastante más extensa y sus palabras fueron una especie de profecía para mí. Debo reconocer que mi “despertar intelectual” bajo mi punto de vista, nació con Santo Tomás de Aquino, creo que ese fue l punta pie inicial de mi búsqueda intelectual y espiritual. Leyendo la Summa me fui dando cuenta que podía ver las cosas desde un punto de vista que antes no tenía, podía finalmente analizar las cosas con una profundidad (para mí, a lo mejor soy más superficial que Zoolander) que me asombró. Bueno, volviendo al punto, un verano me dije que tenía que comenzar a leer literatura y adentrarme en ella y en sus diferentes ramas, y, al fin, dejar de lado la política o la politiquería que llevaba leyendo por más de dos años, Pinochet y Allende me tenía ya enfermo, y cuando conversaba sobre esos dos, en esa época, cuando yo tenia unos 15 o 16 años, terminaba conversando con gente mayor, para no decir que terminaba conversando solo. Así que tuve mi propia transición, y llegue triunfalmente a Tolkien, y solo puedo decir que desde entonces me declaro como amante de los libros y la política fue solo una amante pasajera.

En mi la teoría del artículo de encuentra.com se extendió un poco más, de Tolkien a Lewis a Chesterton di finalmente con Greene y con Waugh, y con converso inglés que encontrara, y, entre Chesterton y Greene apareció uno de los más grandes conversos de todos los tiempos, John Henry Newman, cardenal de la Iglesia Católica, ex Anglicano fervoroso, que se convirtió al catolicismo solo luego de intentar destruirlo, esa es una historia buenísima que, lamentablemente, esta fuera de mi presupuesto. Por qué, porque no logro encontrar el apología Pro Vita Sua por ninguna parte, y solo di con el en Internet, pero a un precio que prefiero no leerlo y esperar a que el me encuentre a mí.

Ojalá que quien empiece leyendo a Tolkien siga un recorrido similar, que después de embriagarse con el Señor pase a las Crónicas, y después a las Cartas y si tiene suerte que se cruce con Los Cuatro Amores.

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