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jueves, 24 de diciembre de 2009

Maurice Baring: Fe y Cultura - Joseph Pearce

Maurice Baring: Fe y Cultura
Por Joseph Pearce


Cuando el señor James Gunn expuso su famosa pintura, "The Conversation Piece," reprecentando a G.K. Chesterton, Hilaire Belloc, y Maurice Baring reunidos alrededor de una mesa, Chesterton, con el humor característico, etiquetó las tres figuras," Baring, over-bearing, and past-bearing. “Aún el retrato de grupo de Gunn, que ahora cuelga en la Galería de Retrato Nacional en Londres, representó mucho más que una mera reunión de amigos. Las tres figuras literarias, eran consideradas por el público lector, inseparables en muchos sentidos

Ellos compartieron una amistad común, una filosofía común, y una fe común. Si no tan indivisible como la Santísima Trinidad, ellos fueron al menos tan indomables como los Tres Mosqueteros. De verdad, en el caso de la quimera Belloc-Baring-Chesterton, el grito de batalla "todos-para-uno y uno-para-todos" no es inadecuado.

Sin embargo, si los tres compartieron mucho en común, sería cierto decir que Baring es el menos conocido del trío y que, tan a menudo como no, él es pasado por alto. Él seguramente fue pasado por alto por Bernard Shaw cuando éste comparó a Chesterton y Belloc con dos mitades "de un elefante de pantomima muy divertido," que él denomino como Chesterbelloc. Para Shaw, escribiendo su sátira del Chesterbelloc en 1908, G.K. Chesterton y Hilaire Belloc ahora fueron vistos tan sinónimamente que ellos no habían hecho nada más que los portavoces de un monstruo más grandes que ambos. La imagen potente y divertida de Shaw se hizo una leyenda literaria, y ha sido el destino de Maurice Baring vivir en su sombra. Su fama y reputación en gran parte han sido eclipsadas por la popularidad duradera de sus dos hermanos-en-armas. Esto es tanto desafortunado como injusto porque Baring merece el reconocimiento como un distinguido poeta y novelista por merito propio.

Como Chesterton, Baring se convirtió al catolicismo en parte bajo la influencia de Belloc, y es posible, quizás probable, que él nunca hubiera surgido como uno de los principales novelistas Católicos del siglo si él nunca hubiera encontrado a su mentor voluble. Escribiendo sobre su primer encuentro con Belloc en Oxford en 1897, Baring comentó que él era "un orador brillante y conversador... quien vive por su ingenio." Los hombres pronto se hicieron buenos amigos, pero Baring quedó poco convencido de defender vociferante y vehemente como Belloc a la Iglesia Católica. Cuando su amigo Reggie Balfour lo informó en el otoño 1899 que él "sintió un fuerte deseo de hacerse Católico, " Baring estuvo "extremadamente sorprendido y desconcertado" y buscó como desalentarlo de tomar un paso tan drástico.

A pesar de su incredulidad, Baring acompañó a Balfour a una Misa baja y se encontró él mismo agradable sorprendido. "Me impresionó enormemente... Un sentía que miraba algo sumamente antiguo. El comportamiento de la congregación, y la expresión sobre sus caras me impresionó enormemente también. Para ellos era evidentemente real."

Había una potente posdata a este episodio, que quizás tuvo una gran influencia sobre la conversión eventual de Baring. Poco después de su asistencia a la Misa, Reggie Balfour envió a Baring un epitafio, copiado de una lápida en Roma y traducido del Latín: "Aquí yace Robert Peckham, Inglés y Católico, quien, después de que Inglaterra rompió con la Iglesia, abandono Inglaterra no siendo capaz de vivir sin la fe, y quien viniendo a Roma, murió no siendo capaz de sin su país. "

El epitafio puede ser encontrado en la Iglesia de San Gregorio en Roma, y su tragedia subyacente produjo un efecto marcado y durable sobre la visión entera de Baring respecto a la Reforma. Él siempre poseyó una naturaleza melancólica, y tales imágenes proporcionaron la inspiración para muchas de sus novelas. Más específicamente, el epitafio en sí mismo proporcionó el punto de partida para su escritura de la novela histórica, "Robert Peckham", 30 años más tarde.

Baring fue recibido en la Iglesia en el Oratorio de Londres el 1 de febrero de 1909, un evento registrado en su autobiografía, "The Puppet Show of Memory", con la simple declaración que decía "la única acción en mi vida de la cual soy completamente seguro nunca he lamentado. " Sus sentimientos en aquel tiempo fueron expresados admirablemente en su secuencia de soneto "Vita Nuova."

Belloc, quien había observado a su amigo lento pero continuo progreso por más de una década, había saludado las noticias de su conversión con jubilo. En una carta festiva a Charlotte Balfour, que había sido recibida en la Iglesia ella misma en 1904, Belloc escribió: "Esto es una cosa inmensa. Ellos entran como un creciente ejército de todas las diferentes direcciones, todos los tipos de hombres traen alguna nueva fuerza: él de Maurice es su asombrosa exactitud de mente que procede de su gran virtud de verdad. ¡Estoy profundamente agradecido! "

Baring también trajo una profundidad de cultura que pocos de su generación podría igualar. Aunque todavía no tenía 40 años, él había viajado extensamente por todas partes de Europa como diplomático, periodista, y hombre de ocio. Él sabía Latin, Griego, Francés, Alemán, Italiano, Ruso, y Danés, y él tenia un extenso conocimiento en las literaturas de todas estas lenguas. Él era un Europeo fundamental. Con esto en mente, las palabras de Belloc en "An Open Letter on the Decay of Faith", publicadas en 1906, deben haberlo golpeado con una resonancia particular cuando él hizo su acercamiento final a la Iglesia: "Le deseo recordar que nosotros somos Europa; nosotros somos el pueblo. La fe no es un accidente entre nosotros, ni una imposición, ni una vestidura; es el hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne: es una filosofía hecha por y fabricada por nosotros mismos. La hemos adornado, explicado, ampliado; le hemos dado su forma visible. Este es el servicio que nosotros Europeoshemos hecho a Dios. A cambio él nos ha hecho Cristianos. "

La naturaleza extensa del conocimiento de Baring de la literatura Europea fue mostrada en su último libro, "Have You Anything to Declare?" Descrito por el convertido actor y escritor Robert Speaight como " el mejor libro de cabecera en la lengua Inglesa," esta antología fue inspirada por la llegada imaginada del autor a los bancos del Styx y su petición por Charon de declarar su equipaje literario. Su selección, espigada de las literaturas de muchas de las lenguas en las cuales él era entendido, muestra una catolicidad extraordinaria de gusto, y recuerda una de la descripción de un personaje en "The Coat Without Seam", una de sus novelas: "Todo sobre él ... le daba a uno la impresión de siglos y las tiendas ocultadas de civilización encerrada. " La selección de Baring expuso un amor particular por Homero y por Virgilio, y una devoción profunda por Dante:

"Escalando los círculos del Paradiso, estamos conscientes todo el tiempo de una subida no sólo en la calidad de la sustancia, pero en él de la forma. Es un largo y perpetuo crescendo, aumentando en la belleza hasta la consumación final en la misma última línea. Alguien una vez definió a un artista... como un hombre que sabía como terminar las cosas. Si esta definición es verdadera - y pienso que lo es - entonces Dante era el mayor artista que alguna vez vivió. Su canto final es lo mejor, y esto depende y completa el principio. "

Irónicamente este libro de extractos de los trabajos de los autores favoritos de Baring se hizo más conocido que todos sus otros libros. Tal negligencia de su logro literario hace tanto al hombre como a su trabajo una injusticia.

La carrera de Baring como un novelista fue relativamente corta, comenzando con la publicación "Passing By" en 1921 cuando el autor tenía ya casi 50 años, y terminando prematuramente 15 años más tarde como consecuencia de los efectos debilitantes de la enfermedad de Parkinson. Entre medio escribió varias novelas de mérito considerable. "C", se publicó en 1924, fue sumamente elogiada por el novelista francés Andre Maurois, quuien escribió que ningún libro le había dado tal placer desde su lectura de Tolstoy, Proust, y ciertas novelas por E.M. Forster. Si cualquier cosa, Baring disfrutó de un éxito mayor en Francia que en Inglaterra, y él estaba "demasiado conmovido para hablar" cuando él aprendió de la admiración profunda que François Mauriac tenía por sus novelas. "Lo que admiro el más sobre el trabajo de Baring," Mauriac dijo a Robert Speaight, "es el sentido que él te da de la penetración de la gracia." Diez de los libros de Baring fueron traducidos al Francés, con uno - Daphne Adeane - va por las 23 impresiones en la edición de la Librairie Stock. Otros fueron traducidos al Italiano, Holandés, Sueco, Húngaro, Checo, Español, y al Alemán, una verdadera y apropiada reflexión de la visión panorámica del autor sobre la fe y cultura Europea.

Quizás es no totalmente sorprendente que, en Inglaterra, los mayores campeones de Baring eran Belloc y Chesterton. Belloc consideró "Cat's Cradle", publicada en 1925, "una gran obra maestra... la mejor historia de la vida de una mujer que conozco." Mientras tanto Chesterton, con desarmada humildad, declaró en una carta a Baring "mi escritura en cualquier caso no puede ser tan sutil o delicada como la tuya." Como una gran luz literaria ocultada bajo una fanega de negligencia, el trabajo de Maurice Baring todavía tiene el poder y el potencial para brillar en adelante como un faro de fe y cultura en una edad sin fe y sin cultura.

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Traducción propia
PD: Sacado de CatholicAuthors.com

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